La misión instalada en la zona de El Churqui, Lescano, un paraje ubicado a orillas del río Dulce y distante a 8 kilómetros de Las Termas de Río Hondo, trabaja inculcando esos ideales en los niños del lugar.
La protagonista es la misionera laica Marcela Torena, devota de María Antonia de Paz y Figueroa, la “Mama Antula”, quien en su casa reúne a todos los niños del lugar y les transmite las enseñanzas y los ejemplos que la beata dejó con su huella cuando dedicó su vida a las enseñanzas jesuíticas a pie y descalza en el interior santiagueño por los caminos de Silípica, Salavina y Soconcho.
La mujer nació en Mendoza, y trabajó como docente en Buenos Aires. Sus padres llegaron a Las Termas hace 35 años, y ella se radicó en Río Hondo, hace más de 22 años.
“Es una tradición familiar, desde pequeña mi madre nos enseñó a dar catecismo y ayudar a la gente más necesitada que hemos aprendido junto a mis hermanos. Hace más de 20 años que vivo en El Churqui, una comunidad hospitalaria y con muchas necesidades. Como misionera laica me dedico a enseñar el catecismo, la obra de Mama Antula, uno recorre el lugar y tiene contacto con la gente que está necesitada de la palabra de Dios”, expresó Marcela sobre su obra.
Torena es una docente jubilada y eligió la paz y la tranquilidad de El Churqui, Lescano, para vivir y llevar adelante la “Misión Peregrina Mama Antula”. “Estoy en esta misión desde hace muchos años, la idea es que en un terreno cerca de mi casa, donde estamos realizando una limpieza, podamos levantar un oratorio o capilla dedicado a Mama Antula”.
Más adelante amplió: “Los resultados son altamente positivos porque los niños necesitan acompañamiento y contención y piden que se les siga hablando de la obra de la Mama Antula, los rezos, los cantos y lo que uno les va transmitiendo”, se alegra de contar.
Fuente: El Liberal