Trabajadores y comerciantes reclaman que, ayer, minutos después de las 21:00 cuando recién salían de trabajar sufrieron estrictos controles policiales y, en algunos casos, detenciones en pleno centro de la localidad.
"Recién salíamos de trabajar, que se pongan estrictos con los que hacen jodas grandes, riñas de gallos," reclaman.
El fin de semana demoraron a jóvenes que salieron a andar en bicicleta. Otras familias critican los horarios de circulación establecidos los sábados y domingos.
"En una ciudad y en una provincia donde se registran altas temperaturas los niños, los jóvenes, los adutlos, no pueden estar encerrados desde las 15:00 hasta las 8:00 del otro día" protestan.
En la mayoría de los casos se trata de vecinos que constantemente han colaborado para prevenir y controlar la situación sanitaria, y no de personas que no crean en la pandemia o en el coronovirus, y que quieran exponerse o contagiar.
Por el lado económico, hay que recordar que en años "normales" octubre y noviembre suelen ser díficiles en este centro turístico, por lo que los esfuerzos en contención y ayuda social se deben profundizar.
Teniendo en cuenta que en la ciudad termal se registran pocos casos por día (1, 2, 3 o ninguno en algunos casos), las autoridades municipales, provinciales, sanitarias, también deben prestar atención a estas otras situaciones que se están presentando y tomar decisiones que ayuden a descomprimirlas, resolverlas para aliviar a la ciudadanía y a los trabajadores.