BRUSELAS.- Las sogas están moviéndose. Hay nuevas marcas en los tinglados. Y los estudiantes de la escuela internacional de circo ESAC sonríen otra vez, a menudo detrás de los tapabocas.
La pandemia del coronavirus obligó a cerrar la escuela en marzo, pero con las nuevas medidas de seguridad, los estudiantes ya están en actividad.
"Estamos entrenándonos y trabajando tan fuerte como siempre", dijo Sidney Billings, un estadounidense de 20 años, mientras disfruta de la oportunidad de trabajar en su talento atlético. Quienes practican circo, tienen tanta dedicación que no les tomó mucho ponerse en ritmo.
Una alumna se prepara para su clase en la Escuela Superior de Artes del Circo (ESAC) de Bruselas Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
"Los estudiantes están contentos de volver a trabajar en forma regular y de estar de nuevo en contacto con los profesores", comentó la profesora de baile Silvia Ubieta, de 29 años, que trabaja en la escuela desde 2007.
Por razones de seguridad, el director venezolano de la escuela, Reynaldo Ramperssad, tuvo que limitar la cantidad de estudiantes en un 25%, creando "burbujas": pequeños grupos que trabajan juntos y toman clases por internet.
Un profesor, que lleva un protector facial para luchar contra la propagación del coronavirus, muestra a los estudiantes cómo mejorar su técnica durante una clase Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Las clases técnicas son cara a cara en las instalaciones de la escuela, donde el uso o no de barbijos depende de los protocolos del deporte. Se producen situaciones en las que un estudiante cuelga de las piernas y tiene un barbijo mientras que otros se balancean con una sonrisa a plena vista.
Billings restó importancia al impacto de la pandemia en su rutina diaria.
Reabre la escuela de circo de Bruselas entre la alegría y la incertidumbre Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
"En la escuela las cosas no cambian demasiado, excepto que tenemos que usar tapabocas y estar más separados", comentó. "La relación con los técnicos es un poco distinta. Mantenemos distancias y ellos llevan barbijos todo el tiempo, pero la relación en sí no cambió mucho".
Igual que otros estudiantes, Billings dice que la pandemia plantea serios interrogantes respecto al futuro de todos en esta profesión.
Ejercicios de elongación antes de arrancar con las pruebas de circo Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Un alumno trabaja en su performance durante una clase en la Escuela Superior de Artes Circenses de Bruselas Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
"No sé dónde estaré dentro de cinco años", manifestó. "Creo que mucho dependerá de cómo manejamos el virus. Lo único que sé es que me gustaría estar actuando o presentando mi trabajo en un circo".
Un grupo de profesores observa el ensayo del trabajo anual de la escuela de circo Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Un alumno realiza una parada de manos, durante una clase en la Escuela Superior de Artes del Circo (ESAC) de Bruselas Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Un alumno descansa en medio de las pruebas en la escuela Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Maniobras en los columpios en la vuelta a las prácticas de circo Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Acrobacias sobre telas en la Escuela Superior de Artes Circenses de Bruselas Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Entrenamiento con sogas en la vuelta a las clases de circo Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Algunos estudiantes usan barbijos durante las duras pruebas físicas Fuente: AP - Crédito: Francisco Seco
Fotos: Francisco Seco / AP
Edición Fotográfica: Enrique Villegas