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"El problema hay que resolverlo en África": Miles de migrantes hacinados en un puerto de Canarias desatan una grave crisis política en España

La incesante llegada de cayucos y pateras con migrantes magrebíes y subsaharianos a la costa sur de Gran Canaria ha desbordado completamente la capacidad de gestión de las autoridades locales.

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19 Nov 2020 · 16:10
"El problema hay que resolverlo en África": Miles de migrantes hacinados en un puerto de Canarias desatan una grave crisis política en España
Migrantes rescatados en el muelle de Arguineguín (Canarias, España) 10 de noviembre de 2020

Las cifras del recién publicado informe quincenal sobre inmigración irregular, elaborado por el Gobierno español, son solo la expresión estadística de la cruel realidad que está experimentando la costa sur de las islas de Gran Canaria y Tenerife desde hace algo más de dos semanas.

Solo entre el 1 y el 15 de noviembre han arribado a Canarias más de 5.350 personas en cayucos y pateras desde el norte de África, lo que establece un promedio superior a 350 diarias.

La magnitud de estas cifras, por impactante que resulte, no es suficiente para transmitir la gravedad del problema, cuya dimensión material y humana quizá se comprende mejor a través de algunas de las imágenes que empiezan a circular por las redes sociales.

50 segundos de imagen que nos cuentan la falta de humanidad y empatía que sufren miles de personas en muelle Arguineguín #Canarias#España ¿Algo que añadir, Sr. Marlaska? #SinCensuraPrevia#FronteraSur Y muchos pasan más de 72 horas. Lo contamos, a pesar de todo. #Periodismopic.twitter.com/NzBttok3qL

Entre el 1 de enero de 2020 y el 15 de noviembre las autoridades costeras canarias rescataron a un total de 16.760 migrantes, once veces más que en el mismo periodo de 2019. La cifra también es superior al número total de migrantes irregulares que llegaron por vía marítima al resto de España, que se sitúa en 15.260.

El epicentro de esta crisis migratoria se encuentra ahora mismo en el muelle de Arguineguín, ubicado en el extremo sur de Gran Canaria, en el municipio de Mogán, uno de los más turísticos de la isla.

Allí, en un campamento improvisado, se hacinan desde hace semanas los migrantes africanos que van llegando en sucesivas oleadas de embarcaciones rudimentarias.

Este jueves hay todavía más de 1.700 inmigrantes hacinados en esta pequeña instalación portuaria, soportando el paso de las horas en condiciones de absoluta precariedad y con serias dificultades para aplicar protocolos de seguridad frente al coronavirus.

A principios de esta semana la cifra de personas concentradas en el muelle superó las 2.300.

La infraestructura institucional local en materia de migración está completamente desbordada y ante la incesante llegada de migrantes las autoridades locales no encontraron en un principio mejor solución que alojarlos en plazas turísticas, abundantes en la zona y actualmente disponibles por la baja demanda asociada a la pandemia. 

Desde el miércoles, el Ejército ha habilitado además un campamento en el antiguo polvorín de Barranco Seco, al nordeste de la isla, al que ya han llegado los primeros 400 migrantes, en dos tandas. La Brigada Canarias XVI del Mando de Canarias ha sido la encargada de montar las 23 tiendas que integran este nuevo Centro de Atención Temporal a Extranjeros (CATE), en el que esperan acoger a un total  de 800 personas.

Los cálculos son fáciles de hacer y evidencian el problema: el campamento improvisado en Barranco Seco apenas puede albergar a una pequeña parte de los migrantes que ya están en territorio canario, y las pateras abarrotadas no dejan de llegar a las costas isleñas.

En consecuencia, la cifra de migrantes hacinados crece y la tensión política del país aumenta en paralelo a la indignación y la perplejidad de la población local. 

Dentro de la ya de por si caótica situación, un episodio acontecido el martes evidenció el desbordamiento de la situación y el escandaloso desbarajuste en que está derivando la gestión de esta crisis.

Sobre las 16.00 horas, 227 migrantes fueron desalojados del muelle de Arguineguín, ya que la normativa vigente establece que no pueden ser retenidos más allá de las 72 horas correspondientes al trámite de reseña policial. Ante esta situación, y para evitar que los recién liberados deambularan por las inmediaciones del muelle, el Ayuntamiento de Mogán fletó tres autobuses y envió a estas personas hacia la capital insular, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, concretamente a la Plaza de la Feria, en la que tiene su sede la Delegación del Gobierno central en Canarias.

Una vez en esa plaza, los migrantes estaban completamente abandonados a su suerte, sin ningún tipo de tutela por parte de las autoridades. La prensa local y las redes sociales registraron la reacción solidaria espontánea de algunos vecinos, que se acercaron a la plaza a repartir ayuda y alimentos entre los recién llegados.