El 2020 fue un año difícil, no es ninguna novedad. Para algunos más que para otros. Los docentes y los alumnos tuvieron que poner un esfuerzo extra para poder darle continuidad a la educación escolar. La virtualidad y la informática fue para muchos una ayuda, para otros un obstáculo, mucho más en lugares del interior provincial.
La escuela N° 1107 se encuentra en la localidad de Melero, en el departamento Juan Felipe Ibarra, a 160 kilómetros de la capital santiagueña. A ella asisten los niños de toda la comunidad, desde el nivel inicial hasta el primario. La conexión a internet no es la mejor y conforme uno se aleja de la zona central de Melero pierde fuerza. Esto hace que los mensajes, las fotos y los videos no se manden de la manera más rápida. Fue muy difícil sostener las clases de esta manera y llegar al final implicó cansancio y hasta hartazgo para muchos. Pero para la seño Norma Ferreyra y para Marcelo Salto, maestra y director de la escuela, esto no los detuvo para poder cumplir con sus alumnos de la mejor manera.
De alguna manera había que terminar bien el año, con alguna alegría. Es por eso que la seño Norma y el dire Marcelo se pusieron manos a la obra y durante 15 aproximadamente se emprendieron en una campaña solidaria para conseguir golosinas y pandulces que entregarían a los alumnos junto con su libreta de calificaciones finales.
Todos aportaron con la causa. Los comercios de la localidad de Suncho, amigos del colegio y de los docentes, hasta conocidos de otras provincias hicieron sus donaciones. Una de las profes de la institución donó decenas de unas bolsitas para que la entrega sea más colorida.
Fue así que hace unos días atrás, sin importar el calor típico de esta provincia, los profes se calzaron un traje de Papá Noel y a bordo de una moto fueron a entregar, casa por casa, las bolsitas a sus alumnos, quienes sorprendidos y emocionados recibieron a los profes y a los regalos. Hasta se vieron lágrimas en los ojos de una que otra madre cuando veían lo que hicieron la seño norma y el dire Marcelo.
Docentes de Melero
Había que entregar 45 bolsitas, pero las donaciones fueron tan generosas que superaron ese número. Entonces los pandulces y budines fueron también para familias de la comunidad que más necesitaban, algunas personas mayores que viven solas y en zonas alejadas.
“Fue una alegría terrible. Tanto para nosotros como para los chicos, sus padres, sus familiares. Hubo mucha emoción”, contaron en diálogo con Diario Panorama. “Este ha sido un año difícil, ha sido un año especial y tenía que terminar también de manera especial. Todos los años hacemos una fiesta de fin de año para los chicos y sus familias, este año no se pudo por las normativas de la pandemia, pero queríamos que los chicos terminen el año con una alegría”, expresaron.
Docentes de Melero