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María, de 63 años, solicita eutanasia por enfermedad terminal en Uruguay

María, una mujer de 63 años con una enfermedad terminal desde hace tres décadas, clama por la eutanasia en busca de una muerte digna.

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16 Dec 2025 · 02:27
María, de 63 años, solicita eutanasia por enfermedad terminal en Uruguay
Cortesía de diariopanorama

María, de 63 años, enfrenta desde hace casi tres décadas un diagnóstico de enfermedad terminal que la ha mantenido postrada en una cama durante los últimos siete años, imposibilitada de realizar cualquier actividad básica. Su conmovedor testimonio, compartido en una entrevista con Telenoche desde Montevideo, Uruguay, ha reavivado el debate en torno a la eutanasia y el derecho fundamental a una muerte digna.

En su relato, María describe un dolor constante que se manifiesta en diversas partes de su anatomía. “Si no lo tenés en la pierna, lo tenés en el hombro, en la cabeza, en los huesos. Está en todos lados”, explicó. Ante esta situación de sufrimiento ininterrumpido, formuló una solicitud explícita: el acceso a la eutanasia. “Quiero dormirme y no despertar más. ¿Cómo hago si no me ayudan?” se cuestionó, reflejando su desesperación.

Su trayectoria vital ha estado marcada por una lucha constante y un deterioro físico significativo. A pesar de su enfermedad, recordó con nostalgia los momentos en que logró criar a su hija y mantener una vida familiar activa. “Luché mucho. Crié a mi hija a pesar de todo”, subrayó. Sin embargo, el deterioro de su salud ha sido irreversible. “La vida es hermosa cuando estás bien, cuando podés. Yo no puedo hacer nada, ni siquiera jugar con mi nieta”, lamentó, evidenciando su anhelo por una vida plena.

Al ser consultada sobre sus expectativas respecto a la Justicia, fue contundente: “Que me escuche, que me ayude. La eutanasia quiero yo. No solo para mí, sino para mucha gente que está igual y no puede hablar”. En este sentido, su demanda también tiene como objetivo visibilizar la problemática de otros individuos que enfrentan sufrimientos similares.

“Estoy totalmente decidida”, afirma María, quien sostiene que su decisión no es fruto de una impulsividad momentánea, sino que se ha consolidado a lo largo del tiempo. “Lo pienso todos los días, a cada momento. No hay otra cosa en mi cabeza. Estoy totalmente decidida”, enfatizó. Para ella, la muerte no se asocia con el miedo, sino con una forma de alivio: “Liberación. Es algo que me tiene aprisionada y no me suelta”.

Además, compartió que para poder conciliar el sueño, recurre a la imaginación de una vida que ya no puede experimentar. “Tengo un mundo aparte en mi cabeza: familia, marido, hijos, trabajo, hago deporte, gimnasio. Es un mundo hermoso. A la noche lo veo y después me duermo tranquila”, relató, evidenciando su deseo de escapar de la realidad que le toca vivir.

La solicitud de María por una muerte digna resalta la urgencia de su situación. Ante la posibilidad de un rechazo judicial, expresó su desconsuelo: “No como más. No me alimento más”. Por el contrario, si la resolución fuese favorable, se sentiría “salvada”. “Yo no tengo cuerpo. Tengo mente. Mi cuerpo no sirve para nada. Imagínense vivir con un cuerpo que no sirve”, concluyó, reflejando la compleja realidad que enfrenta diariamente.