En una reciente aparición en el programa Jimmy Kimmel Live, la reconocida actriz británica Mia Goth hizo una inesperada revelación acerca de su devoción adolescente por la icónica cantante Amy Winehouse, manifestando que su admiración la llevó a acampar fuera de la residencia de la artista en Londres.
Durante su intervención, Goth promovió su nuevo proyecto cinematográfico titulado Frankenstein, dirigido por el aclamado Guillermo del Toro. En este contexto, compartió anécdotas sobre su fanatismo por Amy Winehouse, afirmando: “Hay gente que gusta de Amy Winehouse, hay gente que ama a Amy Winehouse, y luego estoy yo”.
La actriz describió su esfuerzo por emular cada faceta del estilo personal de la aclamada artista británica. “Era una total fanática, y yo me vestía como ella, me delineaba los ojos como ella, usaba ballerinas como ella”, expuso Goth, subrayando la profundidad de su admiración.
La narrativa tomó un giro fascinante cuando Goth relató cómo su intensa fascinación la condujo a descubrir la dirección del hogar de Amy Winehouse. “Un día descubrí dónde vivía y pensé: ‘brillante’. Y fui allí durante años”, reveló. Afirmó que no se encontraba sola en esta aventura, ya que “tenía tres amigas con las que nos turnábamos para vernos. Y me sentaba ahí los sábados”.
A medida que transcurría el tiempo, la determinación de Mia Goth por ver a Amy Winehouse en persona se intensificó. “Llegó a un punto en el que estaba tan decidida a ver a Amy Winehouse que decidimos que teníamos que empezar a acampar fuera de la casa”, explicó la actriz, evidenciando la magnitud de su entusiasmo.
Finalmente, en un giro inesperado, Goth recordó un episodio singular en el que, al no contar con compañía, decidió actuar por su cuenta. “La única vez que nadie quiso venir conmigo, pensé: ‘Voy a hacerlo por mi cuenta’”, relató. En un acto de audacia, tocó el timbre de la casa de Winehouse, quien, para su asombro, respondió a través del monitor. “Ella dijo: ‘¡Hola!’. Y yo le digo: ‘¡Hola, Amy!’”, concluyó entre risas, recordando su improvisada excusa: “No esperaba que contestara, así que solo dije: ‘Tengo tu guitarra’”.