En las primeras horas del sábado, se reportaron estruendos significativos en Caracas y sus alrededores, lo que llevó a la administración de Nicolás Maduro a acusar al gobierno de Estados Unidos de llevar a cabo ataques dirigidos contra instalaciones tanto civiles como militares en diversas regiones de Venezuela. Ante esta situación, el régimen chavista consideró que se trataba de una “gravísima agresión” y procedió a declarar el estado de emergencia en el país.
En un comunicado oficial, el régimen de Maduro afirmó: “Venezuela rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos”. Esta declaración resalta la postura del gobierno venezolano frente a lo que considera una violación grave de su soberanía.
La respuesta del Pentágono ante tales acusaciones fue derivar las solicitudes de comentarios a la Casa Blanca, la cual no emitió una respuesta inmediata a la comunicación enviada. Adicionalmente, la Administración Federal de Aviación tomó la decisión de prohibir los vuelos comerciales estadounidenses en el espacio aéreo venezolano como medida preventiva ante la “actividad militar en curso” en la capital venezolana.
De acuerdo con informes proporcionados por el medio local CBS, se reveló que el presidente Donald Trump había autorizado previamente al ejército estadounidense para ejecutar ataques terrestres en Venezuela, días antes de que se llevara a cabo la operación. Esta información fue confirmada por dos funcionarios estadounidenses que solicitaron el anonimato.
Los altos mandos militares habían considerado la posibilidad de realizar la misión durante la celebración de la Navidad, sin embargo, decidieron priorizar los ataques aéreos de Estados Unidos contra objetivos vinculados al grupo ISIS en Nigeria, lo que generó un cambio en sus planes iniciales.
En los días posteriores a la festividad navideña, surgieron nuevas oportunidades para que los oficiales militares estadounidenses llevaran a cabo acciones ofensivas; no obstante, la operación fue suspendida debido a condiciones climáticas desfavorables que impedirían un desarrollo efectivo de las mismas.