El embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, se prepara para exponer la postura estadounidense en una crucial sesión de emergencia del Consejo de Seguridad, donde se anticipa que presentará evidencias de inteligencia vinculadas a actividades de narcotráfico con el fin de justificar la noción de "legítima defensa colectiva". Waltz ha manifestado una crítica contundente hacia el multilateralismo, especialmente cuando este parece proteger a regímenes dictatoriales, según informes de la Agencia Noticias Argentinas.
En este contexto, el embajador ruso ha calificado la captura de Nicolás Maduro como un "secuestro internacional" y una violación manifiesta de la Carta de las Naciones Unidas. La representación de Moscú ha expresado su preocupación, advirtiendo que este precedente podría socavar los cimientos del derecho internacional.
Por su parte, Beijing ha emitido un comunicado oficial instando al "cese inmediato de las hostilidades" y subrayando que la estabilidad energética de la región se encuentra en un estado crítico. Los intereses estratégicos de China en la infraestructura petrolera venezolana han sido afectados por los recientes bombardeos.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha ordenado el acuartelamiento de las fuerzas militares en la frontera y ha solicitado a la Organización de Estados Americanos (OEA) una condena unánime, aunque la división interna en el bloque complica la posibilidad de una resolución consensuada.
Mientras tanto, en el territorio venezolano, el Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ha permanecido ausente de los medios de comunicación tras los bombardeos iniciales en Fuerte Tiuna. Se desconoce su paradero, si ha sido detenido o si está organizando una resistencia desde posiciones ocultas. Sin embargo, el Ministro del Interior, Diosdado Cabello, continúa propagando la narrativa de "resistencia popular" mediante redes de comunicación alternativas.
Se reporta que Nicolás Maduro y Cilia Flores se encuentran bajo custodia estadounidense en un lugar no revelado, posiblemente en la base de Guantánamo o en un buque en aguas internacionales. Adicionalmente, el Aeropuerto de La Carlota y el muelle principal de La Guaira han sufrido daños estructurales del 70%, lo que ha dejado estas instalaciones inoperativas. En respuesta a la crisis, Venezuela ha decretado oficialmente un "Estado de conmoción exterior", lo que otorga poderes extraordinarios a los mandos militares restantes para el control del orden público.