Eduardo Feinmann, reconocido periodista argentino, emitió una crítica contundente hacia Nancy Dupláa tras escuchar declaraciones de Luca Martin, hijo de la actriz, en relación a la edad de Chiche Gelblung. Feinmann no dudó en calificar a Dupláa como una “mala madre”, lo que desató una serie de reacciones en las plataformas digitales.
En su cuenta de X, Feinmann expresó: “De tal palo tal astilla. Esta astilla es del palo llamado Nancy Dupláa. Se crió con lo peor de esa mujer, con malos ejemplos y faltas de respeto. Nada tiene que ver Matías Martin, un gran tipo, con grandes valores”. Esta afirmación fue recibida con sorpresa y descontento por parte de muchos seguidores.
Ante la crítica, la actriz no tardó en responder y defendió a su hijo con vehemencia. En su defensa, manifestó: “Gran madera la de Luca, sensible, empático, buen hijo, buen amigo, va a aprender a manejar mejor su lengua y estaremos para ayudarlo. ¿Será que el del ‘ejemplo’ sos vos? ¿Cómo? ¿Operando contra los médicos del Garraham? ¿O maltratando estudiantes? El mundo del revés”. Esta respuesta generó un amplio debate en redes sociales.
Asimismo, Pablo Echarri, quien ha compartido una larga trayectoria con Dupláa, también se pronunció en contra de Feinmann. El actor, a través de la misma red social, exigió: “Che cag..., vivió más de 20 años conmigo el chico… ¿No tenés nada para decirme? ¿O solo vigilanteás mujeres?”. Este intercambio de acusaciones muestra la polarización de opiniones en torno a la figura del periodista y su estilo provocador.
La controversia ha trascendido las plataformas habituales, convirtiéndose en un tema de conversación recurrente en los medios y foros digitales. Mientras algunos apoyan a Feinmann, otros respaldan a Dupláa y Echarri, quienes consideran que el periodista ha sobrepasado los límites de la crítica constructiva.
La dinámica de este conflicto mediático refleja las tensiones actuales en el ámbito de la comunicación digital, donde las opiniones pueden generar reacciones inmediatas y polarizadas. En este contexto, la figura de Eduardo Feinmann sigue siendo objeto de debate, evidenciando la complejidad de las relaciones entre figuras públicas en la era de las redes sociales.