Durante la conmemoración del primer aniversario de su segundo mandato, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, expresó su descontento con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a la que calificó de ineficaz en su capacidad para erradicar conflictos bélicos. No obstante, subrayó que la ONU debería continuar existiendo, argumentando que "el potencial es tan grande".
La propuesta de establecer una Junta de la Paz se enmarca dentro del plan de paz de 20 puntos que el Gobierno estadounidense ha elaborado con el objetivo de poner fin al prolongado conflicto entre Palestina e Israel, así como para facilitar la reconstrucción de la Franja de Gaza.
Sin embargo, de acuerdo con información proporcionada por la agencia china Xinhua, un borrador de la Carta de la Junta de Paz, que supuestamente fue anexo a las invitaciones enviadas a líderes internacionales, no menciona a Gaza, sino que plantea la creación de una entidad controlada por Estados Unidos destinada a mediar en conflictos y guerras a nivel global.
Un diplomático consultado por Reuters manifestó que esta Junta representa una “ONU de Trump” que desvía los principios fundamentales establecidos en la Carta de la ONU. Otros tres diplomáticos occidentales coincidieron en que, si se implementa esta iniciativa, podría socavar la autoridad de la ONU considerablemente.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó a través de su portavoz adjunto, Farhan Haq, que "los Estados miembros son libres de asociarse en diferentes grupos", en respuesta a preguntas sobre el contenido del borrador de la Carta para la Junta de la Paz. Esta afirmación resalta la flexibilidad que la ONU permite en la formación de alianzas internacionales.
En resumen, la propuesta de Trump refleja una reinterpretación de la diplomacia internacional, enfatizando la necesidad de una estructura que, según él, podría mejorar la eficacia en la resolución de conflictos, aunque sugiere una notable dependencia de la política estadounidense en dicho contexto.