En un contexto de creciente tensión social, la Casa Blanca ha intensificado sus esfuerzos para gestionar la crisis generada por la muerte de dos manifestantes a manos de agentes federales en Minneapolis. Un informe preliminar emitido por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha revelado que dos agentes de la Patrulla Fronteriza dispararon contra Alex Pretti el pasado sábado, sin embargo, no se ha indicado que el enfermero estuviera armado durante el incidente.
De acuerdo a un comunicado dirigido a miembros del Congreso por parte del DHS, el cual proporciona detalles oficiales sobre un caso que ha conmocionado a la nación, se señala que un agente gritó repetidamente “¡tiene un arma!” antes de que otros dos oficiales abrieran fuego mientras forcejeaban con el manifestante en el suelo. Esta información proviene de una investigación preliminar realizada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), la cual estuvo involucrada en el operativo en Minneapolis.
La CBP es la entidad que habitualmente lleva a cabo investigaciones internas sobre posibles conductas indebidas tras incidentes que implican disparos. La información fue compartida con el Congreso conforme a lo estipulado por la ley. El informe incluye una cronología detallada de los acontecimientos, sustentada en las grabaciones de las cámaras corporales y otros documentos pertinentes de la agencia.
“El personal de la CBP intentó detener a Pretti, quien se resistió a los intentos del personal, lo que resultó en un forcejeo”, indica el informe, según lo citado por medios estadounidenses. “Durante el forcejeo, un agente de la Patrulla Fronteriza gritó varias veces: ‘¡Tiene un arma!’”, se detalla en el documento.
“Aproximadamente cinco segundos después, un agente de la Patrulla Fronteriza disparó su pistola Glock 19, reglamentaria de la CBP, y otro agente también disparó su pistola Glock 47, reglamentaria de la CBP, contra Pretti”, ampliando la información. Pretti recibió múltiples disparos y fue declarado muerto media hora después, a las 9:32 (hora local), en el Centro Médico del Condado de Hennepin, según el comunicado oficial.
Gregory Bovino, comandante de la Patrulla Fronteriza que supervisaba la operación en Minneapolis en ese momento, sugirió que Pretti había tenido intenciones de “masacrar” a los agentes, mientras que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que había “cometido un acto de terrorismo interno”. Este caso ha tenido un impacto significativo en la opinión pública y ha generado fuertes presiones políticas sobre el gobierno, lo que llevó al presidente Donald Trump a implementar medidas para desescalar el conflicto.