En un escenario marcado por desafíos económicos, Marixa Balli se enfrenta a una dura realidad comercial, que coincide con un notable auge en su carrera televisiva. Este jueves, la destacada panelista y empresaria confirmó la decisión de clausurar de manera definitiva sus establecimientos en el barrio porteño de Flores, donde su marca insignia, Xurama, había operado durante casi dos décadas, convirtiéndose en un símbolo del sector textil desde su fundación en 2005.
Balli, en un relato sincero, expuso que la combinación de una inflación desmedida en los insumos y la caída del consumo en el mercado minorista la llevaron a tomar esta difícil decisión, con el objetivo de salvaguardar su capital y asegurar su futuro empresarial.
Para la exvedette, el desafío no se limita únicamente a la producción, sino que también radica en las dificultades financieras que enfrentan los argentinos en la actualidad. “La gente está priorizando el supermercado, el colegio y la obra social. El calzado y la ropa hoy no son una prioridad”, expresó, evidenciando la crisis de consumo que afecta a su negocio.
Marixa enfatizó que el sector del calzado es especialmente vulnerable, ya que la interrupción en la cadena de suministros genera retrasos en la producción y un incremento en los costos operativos. Sin la disponibilidad oportuna de materiales como adhesivos y bases, la elaboración de productos se torna complicada y costosa.
La empresaria detalló los factores que condujeron al cierre de Xurama en Flores, iniciando con el elevado costo del alquiler, que consideró inviable en el actual contexto económico. A su juicio, los montos exigidos para la renovación de contratos son exorbitantes y comprometen la viabilidad del negocio desde el inicio.
Asimismo, lamentó la inestabilidad en el suministro de insumos, que dificulta la planificación a mediano plazo. La crisis de proveedores también es un hecho, dado que numerosos fabricantes que colaboran con grandes marcas están cerrando o reduciendo su plantilla ante la escasez de pedidos, lo que agrava la situación del sector.
La experiencia de Balli no es un fenómeno aislado. La empresaria describió un panorama desolador en el centro comercial de Flores, donde establecimientos de gran tamaño están cerrando de forma masiva, lo que refleja una tendencia preocupante en la economía local.
“Nunca vi a los fabricantes tan deprimidos; muchos colegas están cerrando”, afirmó la bailarina y panelista, aludiendo a la crisis generalizada que asola a la industria. A pesar de la clausura de sus locales físicos, Marixa ha manifestado que su espíritu emprendedor permanece intacto, aunque en la actualidad opta por no arriesgar su capital en un entorno donde la industria nacional enfrenta una asfixiante competencia debido a los altos costos internos y la importación de productos provenientes de Brasil y China.
Por el momento, su enfoque se centrará en las hornallas de MasterChef, donde espera redirigir su energía creativa y profesional en el programa de Telefe, mientras evalúa su futuro en el ámbito empresarial.