El líder norcoreano Kim Jong-un proclamó durante el actual Congreso del partido único que el régimen de Pionyang se enfocará en la consolidación económica en un horizonte de cinco años. Esta declaración fue reportada el martes por la agencia estatal de noticias KCNA, y enfatizó la necesidad de transformar la consciencia de la población, en un contexto de creciente represión.
Durante su discurso, Kim expresó: "El nuevo plan quinquenal se convertirá en una etapa para estabilizar y consolidar nuestra economía y lograr su desarrollo cualitativo gradual", subrayando la importancia de este plan para el futuro del país.
Revalidado el pasado domingo en su posición de secretario general del Partido de los Trabajadores, un gesto que refuerza su liderazgo, el mandatario agregó que la elaboración de un plan quinquenal para cada sector económico constituye la principal tarea del Congreso.
A lo largo de este congreso, que se extenderá por varios días, se anticipa que el líder norcoreano revelará la próxima fase del programa de armamento nuclear de Corea del Norte, un tema de gran interés internacional.
Kim enfatizó: "El éxito vital de un Congreso del Partido depende de cómo definamos nuestra orientación de lucha de los próximos cinco años", y subrayó la urgencia de intensificar la revolución ideológica y transformar al pueblo en conformidad con líneas revolucionarias y obreras.
Estas declaraciones se producen en un contexto de informes sobre un aumento de la represión en el régimen norcoreano. La relatora especial de la ONU sobre derechos humanos en Corea del Norte, Elizabeth Salmón, indicó a principios de este mes que la situación de los derechos humanos en el país ha mostrado una continuidad en el deterioro.
Las organizaciones pro derechos humanos, como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI), han denunciado violaciones sistemáticas, incluyendo ejecuciones y trabajos forzados, en el marco de un contexto de represión más intensa contra el acceso a contenidos culturales extranjeros.
HRW destacó que, coincidiendo con el inicio del Congreso norcoreano, Pionyang ha implementado de manera agresiva legislaciones que penalizan el acceso a información y expresiones culturales foráneas.
Aproximadamente 7,000 individuos, entre delegados y observadores, participan en este máximo órgano de decisión del régimen, cuyo anterior congreso en 2021 se prolongó por ocho días y concluyó con la determinación de fortalecer las capacidades nucleares.
Este Congreso es crucial para definir las futuras políticas y capacidades de defensa del régimen, centrándose la atención internacional en la postura que adoptará ante Seúl y Washington en el contexto de su fortalecimiento militar.