El gobierno de Estados Unidos ha tomado la decisión histórica de desplegar aviones de combate F-22 en el territorio de Israel, en respuesta a la potencialidad de una acción militar contra Irán. Este movimiento se produce en un contexto en el que socios tradicionales, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, han restringido el uso de su espacio aéreo para operaciones directas. Según fuentes del ámbito militar y diplomático, esta acción sin precedentes evidencia un cambio significativo en la cooperación estratégica entre ambos países y abre un nuevo capítulo en la postura estadounidense en la región de Oriente Medio.
Previamente, las fuerzas estadounidenses habían enviado diversos sistemas de defensa y personal a Israel, incluyendo el despliegue del escudo antimisiles Thaad y destructores navales especializados en la intercepción de misiles y drones. La llegada de los F-22 Raptors esta semana representa un salto cualitativo, dado que es la primera vez que Estados Unidos estaciona cazas avanzados en Israel con capacidad ofensiva directa, según declaraciones de funcionarios y analistas citados por múltiples medios de comunicación.
La razón principal detrás de este despliegue radica tanto en el deterioro del consenso regional como en la sofisticación de las amenazas. Elliot Abrams, ex funcionario en diversas administraciones republicanas, comentó que “el despliegue del F-22 es resultado de dos factores: la creciente cooperación entre Estados Unidos e Israel, y la negativa de numerosos países a permitir que Estados Unidos utilice sus bases”. Este comentario resalta las tensiones surgidas debido a que Washington mantiene bases en naciones que ahora se niegan a colaborar en operaciones críticas.
El cierre de acceso al espacio aéreo de sus aliados del Golfo obliga a Estados Unidos a recurrir a la infraestructura israelí para desplegar sus fuerzas, evitando así la concentración en un número limitado de bases regionales. Dennis Ross, ex alto funcionario de Washington y negociador en Oriente Medio, observó: “Operar aeronaves desde bases israelíes es una novedad”, lo que implica un cambio en décadas de política estadounidense que buscaba mantener la discreción sobre la integración militar con Israel.
Estados Unidos redefine el equilibrio militar en Oriente Medio
La decisión del presidente Trump de transferir la responsabilidad sobre Israel al Comando Central de Estados Unidos, posterior a los Acuerdos de Abraham y la normalización de relaciones entre Israel y varias naciones árabes, ha reforzado aún más esta tendencia hacia la integración militar. Hasta 2021, esta relación era gestionada por el Comando Europeo del Pentágono, lo que permitía a los militares estadounidenses evitar conflictos con aliados árabes al no colaborar abiertamente con Israel.
La negativa reciente de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos a permitir operaciones estadounidenses desde su territorio ha sido confirmada, lo que subraya la complejidad de la situación geopolítica actual y el papel cada vez más central que desempeña Israel en los planes estratégicos de Estados Unidos.